Una querida y admirada amiga, que alterna las excelencias del canto con las de la cocina, con quien, por cierto, comparto apellidos, me pregunta por qué si huérfano se escribe con “h”, orfelinato y orfandad se escriben sin “h”. La pregunta me ha sido hecha muchas veces, no sólo con respecto a estas palabras, sino también con otras.